Denominación que recibe el matrimonio de Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón y V de Castilla, en virtud del título de Católicos que les otorgó una bula del papa Alejandro VI (1494) y que se transmitió a sus sucesores como titulares de la Monarquía Católica.
Eran hijos de Juan II de Castilla y de Juan II de Aragón, respectivamente. La princesa Isabel desafió a su hermanastro, Enrique IV, al encabezar la rebelión de los nobles castellanos dejándose proclamar heredera del trono; un primer enfrentamiento se saldó con el reconocimiento por el rey de los derechos sucesorios de Isabel (Vista de los Toros de Guisando, 1468). Para reforzar su posición, Isabel se casó con el príncipe heredero de Aragón, Fernando, en Valladolid el 19 de octubre de 1469; Enrique IV de Castilla se opuso a aquel enlace y desheredó a Isabel en favor de su hija Juana la Beltraneja (1470).
Los Reyes Católicos inicio del Glorioso Imperio Español, y Final de la Reconquista 19/10/21
Cuando Enrique murió, en 1474, Isabel se proclamó reina de Castilla; pero los partidarios de Juana la Beltraneja, apoyados por Portugal, se resistieron, desencadenando la Guerra Civil castellana de 1475-79. Isabel y Fernando se impusieron en las batallas de Toro y Albuera, que determinaron el reconocimiento de Isabel por las Cortes de Madrigal (1476) y la firma del Tratado de Alcaçovas con Portugal (1479). Aquel mismo año Fernando fue proclamado rey de Aragón, por la muerte de su padre.
Capitulaciones de Granada: rendición del último reino musulmán peninsular 25/11/20
El matrimonio de los Reyes Católicos unificó por primera vez la Corona de Castilla y la Corona de Aragón, que pasarían juntas a sus sucesores, dando lugar a la Monarquía Hispana. Pero la unión personal de los reinos no entrañó la integración política de sus instituciones, pues cada reino mantuvo su personalidad diferenciada hasta la aparición de España como Estado nacional en el siglo XIX. Los Reyes Católicos intentaron completar la unificación peninsular mediante una serie de enlaces matrimoniales de sus hijos con príncipes portugueses, todos los cuales fracasaron por fallecimientos prematuros.
ISABEL Resumen Boda de Isabel y Fernando y nacimiento de su hija 19/10/19
En cuanto al último territorio musulmán que quedaba en la península Ibérica, el reino nazarí de Granada, los reyes impulsaron la Guerra de Granada (1480-92), que determinó su integración en la Corona de Castilla. Acabada así la Reconquista, dirigieron el empuje conquistador de Castilla y Aragón hacia otros ámbitos geográficos: por un lado, impulsaron la penetración en el norte de África, concluyendo la conquista de las Canarias (1496) y estableciendo bases en Mazalquivir, Orán, Bugía, Argel y Trípoli; por otro lado, respaldaron a Cristóbal Colón en su intento de buscar una ruta marítima hacia Asia por el oeste, empresa que condujo al descubrimiento de América (1492).
Tan pronto como se instalaron en el trono, los Reyes Católicos se dieron a la labor de fortalecer el poder monárquico, recortando los privilegios de la nobleza. Incorporaron a la Corona los maestrazgos de las órdenes militares, centralizaron la administración en torno al Consejo Real, redujeron los poderes de las Cortes, nombraron corregidores para controlar los municipios, reforzaron mecanismos de control como la administración de justicia y el ejército, crearon otros nuevos como la Santa Hermandad y la Inquisición (1478) y reformaron el clero (1494). Para fortalecer la integración de sus reinos en torno a la religión cristiana, decretaron la expulsión de los judíos que no estuvieran dispuestos a convertirse (1492); una medida similar se adoptó con respecto a los musulmanes en 1502.
En cuanto a la política exterior de los Reyes Católicos, estuvo marcada por la rivalidad con Francia; para frenar su influencia en Italia concertaron la Liga Santa con el papa, los Habsburgo, Inglaterra, Venecia, Génova y Milán (1495). Bajo el mando de Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán, los ejércitos españoles sostuvieron diversas campañas en Italia entre 1494 y 1504, que otorgaron a Aragón el control de Nápoles.
Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón habían pactado por la Concordia de Segovia (1475) la total igualdad de ambos como reyes. Cuando murió Isabel en 1504, Fernando pasó a ejercer la Regencia en Castilla en nombre de su hija Juana la Loca (Juana I de Castilla). Pero su mal entendimiento con su yerno, Felipe el Hermoso, le obligó a retirarse a sus reinos en 1506. La muerte de Felipe I el Hermoso y la incapacidad por enfermedad mental de Juana I permitieron que don Fernando volviera a ocuparse de la Regencia de Castilla en 1507, en nombre de su nieto Carlos V.
La integración del reino de Navarra fue obra del rey Fernando después de la muerte de Isabel: alegando los supuestos derechos sucesorios que le correspondían por su matrimonio en segundas nupcias con Germana de Foix (1505), Fernando invadió Navarra en 1512 y anexionó cinco de sus seis merindades a la Corona castellana; no pudo hacer lo mismo con la Merindad de Ultrapuertos (Baja Navarra), que quedó de hecho bajo dominio francés.
Al morir, don Fernando legaba a Carlos V un conglomerado de territorios que se mantendrían unidos durante siglos formando la Monarquía española: los reinos de la Corona de Castilla, la de Aragón (con Cataluña, Valencia y las Baleares), Navarra (hasta los Pirineos) y Canarias, con proyecciones hacia Italia (Nápoles, Sicilia y Cerdeña), América y el Magreb.
Filósofo francés. Llamado el filósofo de la intuición,ganador del Premio Nobel de Literatura en 1927. Bergson buscó la solución a los problemas metafísicos en el análisis de los fenómenos de la conciencia. En el terreno filosófico, reactualizó la tradición del espiritualismo francés y encarnó la reacción contra el positivismo y el intelectualismo de finales de siglo.
Nacio en París el 18 de octubre de 1859. Miembro de una familia judía de origen polaco, realizó sus primeros estudios en el Liceo Condorcet, sobresaliendo en las disciplinas clásicas y más aún en las matemáticas. En 1891 se casó con Louise Neuburger, prima de Marcel Proust. Obtuvo el doctorado en filosofía gracias a dos disertaciones: Quid Aristoteles de loco senserit y Essai sur le données immédiates de la conscience (1889). En 1897 fue nombrado "Maître de conférences" de la Escuela Normal, y dos años más tarde comenzó a dictar clases en la cátedra de filosofía moderna del Collège de France. Su enseñanza alcanzó enorme éxito. No se le permitió el acceso a la Sorbona por la oposición del grupo de académicos tradicionalistas.
La aventura del pensamiento - Henri Bergson 18/10/19
En 1914 fue nombrado miembro de la Academia de Francia, y en 1927 ganó el premio Nobel de Literatura. Durante la Primera Guerra Mundial desarrolló una intensa labor como conferenciante en apoyo de la Entente. Al constituirse dentro de la Sociedad de Naciones el Comité para la cooperación cultural, Bergson fue encargado de la presidencia. En los últimos años se sentía cada vez más cerca del catolicismo, pero evitó la conversión oficial porque, como confesó en su testamento, temía apoyar con su prestigio el antisemitismo fomentado en Europa por el nazismo.
Henri Bergson
Sus obras principales son Matière et memoire (1896); Le rire (1901); L´évolution creatrice (1907, obra que obtuvo enorme resonancia y difusión); L´énergie spirituelle (1919); Durée et simultanéité (1922); Le pensée et le mouvement(1934, colección de ensayos y conferencias, entre los cuales se encuentran la Introduction à la metaphysique, 1903, brillante síntesis de la filosofía de Bergson, y L´intuition philosofique, conferencia pronunciada en el congreso de Bolonia, 1911); Le possible et le réel (1930); y Les deux sources de la morale et de la religion (1932).
Su pensamiento filosófico
Bergson tuvo una formación fundamentalmente positivista. La enseñanza en las escuelas superiores francesas, y concretamente en la Normal donde él estudiaba bajo la orientación de los profesores Léon Ollé-Laprune y Émile Boutroux, seguía las doctrinas de Kant y la tradición kantiana; pero Bergson prefirió el estudio de los ingleses, principalmente de Herbert Spencer. En un primer momento Bergson quiso perfeccionar las teorías de Spencer, pero al pretender semejante tarea se topó con lo que se convertiría en el problema central de su pensamiento: la cuestión del tiempo. El tiempo real, vivido, no puede entrar en las fórmulas de las ciencias, porque éstas se interesan solamente en lo que es susceptible de medida.
Esto indujo a Bergson a modificar su programa y a entregarse al estudio de todos aquellos modos de ser que escapan a la medida y a la ciencia, y que exigen un modo de conocimiento distinto. Se separaba así del positivismo para adentrarse en la "filosofía de la intuición". Dejaba también el camino de la explicación por medio de las matemáticas para intentarlo a través de las ciencias biológicas, psicológicas y sociológicas, manteniendo el mismo respeto hacia la experiencia. Siempre con base en este "respeto por la experiencia", Bergson se propone una descripción de los estados de conciencia aprehendidos directamente mediante la introspección, y contra la psicología experimental positivista, que pretende poner en relación los datos internos de la conciencia con los hechos físicos externos.
Ahora bien, los hechos psíquicos se viven en una dimensión distinta a los hechos físicos. Por ejemplo, el tiempo vivido por la conciencia es una duración real en la que el estado psíquico presente conserva el proceso del cual proviene y es a la vez algo nuevo. Todos los estados de la conciencia se compenetran y dan vida a una amalgama en continua evolución. Además, la ciencia (y el sentido común) choca contra dualismos irresolubles: materia-espíritu, extensión-pensamiento, necesidad-libertad.
Este problema lo afronta en su libro Materia y memoria. La memoria pura y espiritual es la que caracteriza la vida profunda de la psiquis. Lo que limita nuestra conciencia total es el cuerpo, y más concretamente el cerebro, imponiendo el olvido de algunos conceptos. El cerebro es un órgano de traducción y de unión: por un lado traduce la actividad de la conciencia en movimientos, y por otro vincula la conciencia a la realidad exterior. El cuerpo tiene como función esencial "limitar, con vistas a la acción, la vida del espíritu", pero el espíritu antecede y trasciende al cuerpo, lo empuja más allá del presente y del pasado hacia el futuro; lo reabsorbe en el interior de su propia duración. La materia, por lo tanto, se explica mediante unas ciertas vibraciones equivalentes entre sí. Cuanto más se desciende en el interior de nuestro espíritu, tanto más aumenta la tensión y disminuye la homogeneidad de los movimientos.
En su escrito Introduction a la métaphysique desarrolla ampliamente este concepto, diferenciando las duraciones más distendidas y uniformes (propias de la materialidad, de las cuales se ocupan los procedimientos de las ciencias), y las más intensamente cualitativas, que tienden al límite de una concentración total, la "eternidad de vida" (propias del objeto de la metafísica). La metafísica penetra en el fondo, invirtiendo la dirección natural del pensamiento con un acto de conocimiento interior que Bergson llama intuición. La intuición es esa simpatía mediante la cual uno se inserta en la interioridad de un objeto para coincidir con lo que éste tiene de único. Con la intuición, Bergson encuentra un método cognoscitivo contrapuesto al método científico y adaptado al objeto que la ciencia, por su propia naturaleza, deja fuera.
Sobre estas bases, Bergson afronta el tema de la evolución en su libro L´évolution créatrice que, como nos muestra la experiencia, afecta también al universo. Comienza rechazando el modelo de Spencer (determinismo) así como el evolucionismo finalista, ya que ambos niegan la espontaneidad y la novedad del proceso real. La evolución de la realidad es "ímpetu vital" (élan vital), acción que continuamente se crea y se enriquece. La vida natural crece como un haz de estrellas, como un fuego de artificio que se bifurca al estallar en varias direcciones.
La primera bifurcación del ímpetu vital da lugar a la distinción entre el animal y la planta. La planta detiene muy pronto su propia evolución; el animal, sin embargo, se proyecta más allá, gracias al movimiento y al instinto, en varias direcciones, algunas de las cuales resultan fecundas, y otras no. El instinto produce sus propios instrumentos orgánicos, pero en ellos mismos establece su límite. La inteligencia humana, sin embargo, es capaz de construir sus propios instrumentos inorgánicos, como para colmar una insuficiencia del instinto natural.
La inteligencia coloca al hombre en el camino de la conciencia y del concepto, de modo que pueda responder mejor a sus necesidades vitales. Por ello construye "formas vacías", categorías y esquemas (y sobre todo el lenguaje, al que no llega el animal). La más alta expresión de la abstracción se halla en la ciencia, cuyo instrumento es el intelecto, y cuyo procedimiento característico es el análisis. Pero el intelecto no es el único medio de expresión de la inteligencia. Ésta se expresa también en el instinto acompañado de la conciencia. Esa vuelta al instinto, desinteresada y consciente de sí, es lo que Bergson llama "intuición". La intuición se convierte en el órgano de un real conocimiento participativo que se expresa en el arte, si va dirigido a lo individual, y en la metafísica, si se refiere a la totalidad de la vida en su ímpetu vital.
El principal aporte de Bergson al arte lo constituye la doctrina de la intuición, pues gracias a ella el hombre es capaz de plasmar en imágenes, no menos que en pensamientos, la esencia profunda, indivisible y, como tal, inefable, de la realidad. El artista, como el filósofo, se expresa no tanto mediante el lenguaje, cuanto a pesar del lenguaje.
Enlazando con el "ímpetu vital" que ha llevado al mundo a su evolución, Bergson constata que la naturaleza ha orientado al hombre hacia la evolución social, lo mismo que a las hormigas o a las abejas. Pero los logros del hombre no están predeterminados como los de aquéllas, sino que dependen de su inteligencia y de su voluntad. Lo que más acerca al hombre al impulso creador es precisamente la moral y la religión. Pero hay que distinguir una doble moral: la cerrada, que es una moral de hábitos, que la comunidad inculca en sus miembros para su autosupervivencia, y que rige solamente para los miembros de esa comunidad, y una moral abierta, incluso de amor, que no conoce límites, que se extiende a todos los hombres, e incluso a todo lo creado.
Las dos fuentes de la moral y de la religión son, pues, la presión social y el impulso del amor. La diferencia entre ellas no es gradual, sino cualitativa. En la práctica, sin embargo, ambas van juntas: la primera presta a la segunda algo de su carácter obligatorio, y la segunda, algo de su impulso. A la sociedad cerrada corresponde una religión de mitos que trata de frenar los excesos de los hombres. Es propia de las sociedades antiguas, estáticas, supersticiosas y violentas.
Con la llegada de la ciencia y de la industrialización, preparadas por la gran revolución espiritual del cristianismo, se posibilita para el hombre una sociedad abierta, dinámica, democrática y no violenta. No ignora Bergson los efectos negativos acarreados por la revolución industrial y el progreso tecnológico, pero ello se debe a que el hombre ha sustituido al gozo creador por la búsqueda del placer. La técnica debería ser un instrumento de liberación para todos, en lugar de ser una continua fuente de guerras e incluso un peligro de autodestrucción.
Bergson opone a este sombrío panorama un nuevo salto evolutivo de la especie, en un nuevo misticismo que, propulsado por la fuerza del la intuición y de la técnica se traduzca en amor "universal y activo". La mística, dice Bergson, llama a la mecánica, y la mecánica a la mística, es decir, la mecánica reclama un "suplemento del alma" capaz de domeñar las fuerzas excepcionales desencadenadas por la inteligencia del hombre. Sólo de esta forma podrá desarrollarse "la función social del universo, que es una máquina para hacer dioses".
La enseñanza de Bergson fue continuada en el Collège de France por E. Le Roy, quien acentuó la interpretación utilitarista de la ciencia, y difundió las ideas de Bergson en el ámbito de la reforma religiosa del modernismo. Su influencia se extendió también al campo de las artes y de las letras. No se puede hablar de escuela bergsoniana, pero sí del fenómeno cultural del "bergsonismo".
Henri Bergson fallecio en París el 4 de enero de 1941
Fue un empresario y un prolífico inventor, considerado el inventor más importante de Estados Unidos. Desarrolló muchos dispositivos que han tenido gran influencia en todo el mundo, como el fonógrafo, la cámara de cine o una duradera bombilla incandescente, menor de cuatro hermanos, nació el 11 de febrero de 1847, en Milan, una pequeña población de Ohio en la que se había establecido su padre, Samuel Edison, seis años antes. Su padre tuvo que abandonar precipitadamente Canadá a consecuencia de una rebelión contra los ingleses en la que tomó parte y que terminó en fracaso. Marginada por el ferrocarril, la actividad en Milan fue disminuyendo poco a poco, y la crisis afectó a la familia Edison, que tuvo que emigrar de nuevo a un lugar más próspero cuando su hijo Thomas ya había cumplido la edad de siete años.
El nuevo lugar de residencia fue Port Huron, en Michigan, donde el futuro inventor asistió por primera vez a la escuela. Fue ésa una experiencia muy breve: duró sólo tres meses, al cabo de los cuales fue expulsado de las aulas, alegando su maestro la falta absoluta de interés y una torpeza más que manifiesta, comportamientos éstos a los que no era ajena una sordera parcial que contrajo como secuela de un ataque de escarlatina.
Biografía de Thomas Alva Edison 18/10/19
Su madre, Nancy Elliot, que había ejercido como maestra antes de casarse, asumió en lo sucesivo la educación del joven benjamín de la familia, tarea que desempeñó con no poco talento, ya que consiguió inspirar en él aquella curiosidad sin límites que sería la característica más destacable de su carrera a lo largo de toda su vida.
Cumplidos los diez años, el pequeño Thomas instaló su primer laboratorio en los sótanos de la casa de sus padres y aprendió él solo los rudimentos de la química y la electricidad. Pero a los doce años, Edison se percató además de que podía explotar no sólo su capacidad creadora, sino también su agudo sentido práctico. Así que, sin olvidar su pasión por los experimentos, consideró que estaba en su mano ganar dinero contante y sonante materializando alguna de sus buenas ocurrencias.
Thomas Alva Edison
Su primera iniciativa fue vender periódicos y chucherías en el tren que hacía el trayecto de Port Huron a Detroit. Había estallado la Guerra de Secesión y los viajeros estaban ávidos de noticias. Edison convenció a los telegrafistas de la línea férrea para que expusieran en los tablones de anuncios de las estaciones breves titulares sobre el desarrollo de la contienda, sin olvidar añadir al pie que los detalles completos aparecían en los periódicos; esos periódicos los vendía el propio Edison en el tren y no hay que decir que se los quitaban de las manos.
Thomas Edison El mago de la luz 11/2/20
Al mismo tiempo, compraba sin cesar revistas científicas, libros y aparatos, y llegó a convertir el vagón de equipajes del convoy en un nuevo laboratorio. Aprendió a telegrafiar y, tras conseguir a bajo precio y de segunda mano una prensa de imprimir, comenzó a publicar un periódico por su cuenta, el Weekly Herald. Una noche, mientras se encontraba trabajando en sus experimentos, un poco de fósforo derramado provocó un incendio en el vagón. El conductor del tren y el revisor consiguieron apagar el fuego y seguidamente arrojaron por las ventanas los útiles de imprimir, las botellas y los mil cacharros que abarrotaban el furgón. Todo el laboratorio y hasta el propio inventor fueron a parar a la vía. Así terminó el primer negocio de Thomas Alva Edison.
La bombilla de Thomas Edison, Genios e inventos de la humanidad 27/1/21
El joven Edison tenía sólo dieciséis años cuando decidió abandonar el hogar de sus padres. La población en que vivía le resultaba ya demasiado pequeña. No faltándole iniciativa, se lanzó a la búsqueda de nuevos horizontes. Por suerte, dominaba a la perfección el oficio de telegrafista, y la guerra civil había dejado muchas plazas vacantes, por lo que, fuese donde fuese, le sería fácil encontrar trabajo.
Edison en 1878
Durante los siguientes cinco años Edison llevó una vida errante, de pueblo en pueblo, con empleos ocasionales. Se alojaba en sórdidas pensiones e invertía todo cuanto ganaba en la adquisición de libros y de aparatos para experimentar, desatendiendo totalmente su aspecto personal. De Michigan a Ohio, de allí a Indianápolis, luego Cincinnati, y unos meses después Memphis, habiendo pasado antes por Tennessee.
50 Grandes Pensamientos de Thomas Edison . 22/3/20
Su siguiente trabajo fue en Boston, como telegrafista en el turno de noche. Llegó allí en 1868, y poco después de cumplir veintiún años pudo hacerse con la obra del científico británico Michael FaradayExperimental Researches in Electricity, cuya lectura le influyó muy positivamente. Hasta entonces, sólo había merecido la fama de tener cierto don mágico que le permitía arreglar fácilmente cualquier aparato averiado. Ahora, Faraday le proporcionaba el método para canalizar todo su genio inventivo. Se hizo más ordenado y disciplinado, y desde entonces adquirió la costumbre de llevar encima un cuaderno de notas, siempre a punto para apuntar cualquier idea o hecho que reclamara su atención.
Convencido de que su meta profesional era la invención, Edison abandonó el puesto de trabajo que ocupaba y decidió hacerse inventor autónomo, registrando su primera patente en 1868. Se trataba de un contador eléctrico de votos que ofreció al Congreso, pero los miembros de la cámara calificaron el aparato de superfluo. Jamás olvidó el inventor estadounidense esta lección: un invento, por encima de todo, debía ser necesario.
Sin un real en el bolsillo, Edison llegó a Nueva York en 1869. Un amigo le proporcionó alojamiento en los sótanos de la Gold Indicator Co., oficina que transmitía telegráficamente a sus abonados las cotizaciones de la bolsa neoyorquina. Al poco de su llegada, el aparato transmisor se averió, lo que provocó no poco revuelo, y él se ofreció voluntariamente a repararlo, lográndolo con asombrosa facilidad. En recompensa, se le confió el mantenimiento técnico de todos los servicios de la compañía.
Pero como no le interesaban los empleos sedentarios, aprovechó la primera ocasión que se le presentó para trabajar de nuevo por su cuenta. Muy pronto recibió un encargo de la Western Union, la más importante compañía telegráfica de entonces. Se le instaba a construir una impresora efectiva de la cotización de valores en bolsa. Su respuesta a este reto fue su primer gran invento: el Edison Universal Stock Printer. Le ofrecieron por el aparato 40.000 dólares, cantidad que le permitió por fin sentar la cabeza. Se casó en 1871 con Mary Stilwell, con la que tuvo dos hijos y una hija, e instaló un taller pequeño pero bien equipado en Newark, Nueva York, en el que continuó experimentando en el telégrafo en busca de nuevos perfeccionamientos y aplicaciones. Su mayor contribución en ese campo fue el sistema cuádruple, que permitía transmitir cuatro mensajes telegráficos simultáneamente por una misma línea, dos en un sentido y dos en otro.
El laboratorio de Menlo Park
Bien pronto se planteó Edison la construcción de un verdadero centro de investigación, una «fábrica de inventos», como él lo llamó, con laboratorio, biblioteca, talleres y viviendas para él y sus colaboradores, con el fin de realizar no importa qué investigaciones, mientras fuesen prácticas, ya fueran por encargo o por puro interés personal. Los recursos económicos no le faltaban y las proporciones de sus proyectos se lo exigían. Buscó un lugar tranquilo en las afueras de Nueva York hasta que encontró una granja deshabitada en el pueblecito de Menlo Park. Fue el lugar elegido para construir su nuevo cuartel general, el primer laboratorio de investigaciones del mundo, de donde habrían de salir inventos que cambiarían las costumbres de buena parte de los habitantes del planeta.
Se instaló allí en 1876 (tenía entonces veintiocho años), e inmediatamente se puso a trabajar. La búsqueda de un transmisor telefónico satisfactorio reclamó su atención. El inventado por Alexander Graham Bell, aunque teóricamente bien concebido, generaba una corriente tan débil que no servía para aplicaciones generales. Sabía que las partículas de grafito, según se mantuvieran más o menos apretadas, influían sobre la resistencia eléctrica, y aplicó esta propiedad para crear un dispositivo que amplificaba considerablemente los sonidos más débiles: el micrófono de gránulos de carbón, que patentó en 1876.
Edison con su dictáfono, una de las
aplicaciones derivadas del fonógrafo
Era habitual en Edison que un trabajo le llevase a otro, y el caso anterior no fue una excepción. Mientras trataba de perfeccionar el teléfono de Bell observó un hecho que se apresuró a describir en su cuaderno de notas: «Acabo de hacer una experiencia con un diafragma que tiene una punta embotada apoyada sobre un papel de parafina que se mueve rápidamente. Las vibraciones de la voz humana quedan impresas limpiamente, y no hay duda alguna que podré recoger y reproducir automáticamente cualquier sonido audible cuando me ponga a trabajar en ello». Liberado, pues, del teléfono, había llegado el momento de ocuparse del asunto. Un cilindro, un diafragma, una aguja y otros útiles menores le bastaron para construir en menos de un año el fonógrafo, el más original de sus inventos, un aparato que reunía bajo un mismo principio la grabación y la reproducción sonora.
El propio Edison quedó sorprendido por la sencillez de su invento, pero pronto se olvidó de él y pasó a ocuparse del problema del alumbrado eléctrico, cuya solución le pareció más interesante. «Yo proporcionaré luz tan barata -afirmó Edison en 1879- que no sólo los ricos podrán hacer arder sus bujías.» La respuesta se encontraba en la lámpara de incandescencia. Se sabía que ciertos materiales podían convertirse en incandescentes cuando en un globo privado de aire se les aplicaba corriente eléctrica. Sólo restaba encontrar el filamento más adecuado. Es decir, un conductor metálico que se pudiera calentar hasta la incandescencia sin fundirse, manteniéndose en este estado el mayor tiempo posible.
Antes que Edison, muchos otros investigadores trabajaron en esta dirección, pero cuando él se incorporó lo hizo sin regatear esfuerzo alguno. Trabajó con filamentos de las más distintas especies: platino, que desestimó por caro, carbón, hollín y otros materiales, e incluso envió a sus colaboradores al Japón, a América del Sur y a Sumatra para reunir distintas variedades de fibras vegetales antes de escoger el material que juzgó más conveniente. La primera de sus lámparas estuvo lista el 21 de octubre de 1879. Se trataba de una bombilla de filamento de bambú carbonizado, que superó las cuarenta horas de funcionamiento ininterrumpido. La noticia del hecho hizo caer en picado las acciones de las compañías de alumbrado de gas. Edison la patento el 27 de enero de 1880.
Con la invención que le dio celebridad (c. 1918)
En años sucesivos, Edison se ocupó en mejorar su bombilla, y fue esta actividad la que le llevó hacia el único de sus descubrimientos que pertenece a una área estrictamente científica. Ocurrió en 1883, mientras trataba de averiguar por qué su lámpara de incandescencia se ennegrecía con el uso. En el transcurso de tales investigaciones, el prolífico inventor presenció la manifestación de un fenómeno curioso: la lámpara emitía un resplandor azulado cuando era sometida a ciertas condiciones de vacío y se le aplicaban determinados voltajes. Edison averiguó que tal emisión luminosa estaba provocada por la inexplicable presencia de una corriente eléctrica que se establecía entre las dos varillas que sostenían el filamento de la lámpara, y utilizó dicho fenómeno, que recibió su nombre, para concebir un contador eléctrico cuya patente registró en 1886.
De hecho, Edison pudo haber dado aquí el paso de la electrotecnia a la electrónica. No supo, sin embargo calibrar la importancia del descubrimiento Su método, más próximo al «ensayo y error» que a la deducción científica, se lo impidió. Hubo que esperar a que el ingeniero británico John Ambrose Fleming, un tecnólogo de sólida formación científica, diera el paso en 1897 cuando logró, tras discretas modificaciones, transformar el contador eléctrico de Edison en la válvula de vacío, el primero de una larga serie de dispositivos eléctricos que dieron origen a una nueva era tecnológica.
Más de un millar de inventos
En 1886, dos años después de que falleciera su esposa, Edison se casó con Mina Miller, mujer de carácter fuerte, hija de un rico industrial de Akran, Ohio, cuya influencia sobre su excéntrico marido se hizo notar, ya que consiguió hacer de él una persona más sociable. El matrimonio tuvo tres hijos, uno de los cuales, Charles, se dedicó a la política, llegando a convertirse en gobernador del estado de Nueva Jersey.
Al año de casarse, Edison trasladó su laboratorio de Menlo Park, a la sazón pequeño, a West Orange, Nueva Jersey. Creó allí un gran centro tecnológico, el Edison Laboratory (hoy monumento nacional), en torno al cual levantó numerosos talleres, que daban trabajo a más de cinco mil personas.
Uno de los talleres de West Orange
La electricidad continuó absorbiendo la mayor parte de su tiempo, pues se ocupaba de todos los aspectos relativos a su producción y distribución. No con mucha suerte, sin embargo, ya que cometió un grave error al insistir en el sistema de corriente continua cuando existían razones de peso en favor de la corriente alterna. Edison se interesó también por muchos otros sectores industriales: la producción de cemento y de materias químicas, la separación electromagnética del hierro y la fabricación de baterías y acumuladores para automóviles fueron algunos de sus preferidos.
Su último gran invento fue el Kinetograph, cuya patente registró en 1891. Se trataba de una rudimentaria cámara de cine que incluía, sin embargo, un ingenioso mecanismo para asegurar el movimiento intermitente de la película. En 1894 Edison abrió el Kinetoscope Parlor en Broadway, Nueva York, donde un solo espectador se sentaba frente a una mirilla en una cabina de madera para ver la película, que se iluminaba desde atrás por una lámpara eléctrica. Aunque el Kinetoscope Parlor despertó inmediatamente la atención como atracción de feria, Edison no creyó nunca que fuese importante encontrar algún sistema de proyección para mayores auditorios, lo que le impidió dar el paso definitivo al cinematógrafo de los hermanos Lumière.
El Kinetoscope Parlor
La actividad de este genial inventor se prolongó más allá de cumplidos los ochenta años, completando la lista de sus realizaciones tecnológicas hasta totalizar las 1.093 patentes que llegó a registrar en vida. La arteriosclerosis, sin embargo, fue minando la salud de este inquieto anciano, cuyo fallecimiento tuvo lugar el 18 de octubre de 1931, en West Orange, Nueva Jersey.
Médico español, especializado en histología y anatomía patológica. Nacio enPetilla de Aragón el 1 de mayo de 1852 En 1869 su familia se trasladó a Zaragoza, donde su padre había ganado por oposición una plaza de médico de la beneficencia provincial y había sido nombrado, además, profesor interino de disección. En un ambiente familiar dominado por el interés por la medicina, se licenció en esta disciplina en 1873. Tras sentar plaza en la sanidad militar (1874), fue destinado a Cuba como capitán médico de las tropas coloniales.
A su regreso a España, en 1875, fue nombrado ayudante interino de anatomía de la Escuela de Medicina de Zaragoza. Dos años más tarde, en 1877, se doctoró por la Universidad Complutense de Madrid; por esa época, Maestre de San Juan le inició en las técnicas de observación microscópica.
Documental sobre Santiago Ramón y Cajal en Redes 17/10/19
Poco después de concluir sus estudios, Santiago Ramón y Cajal fue nombrado director de Museos Anatómicos de la Universidad de Zaragoza (1879) y más tarde catedrático de anatomía de la de Valencia (1883), donde destacó en la lucha contra la epidemia de cólera que azotó la ciudad en 1885. Ocupó las cátedras de histología en la Universidad de Barcelona (1887) y de histología y anatomía patológica en la de Madrid (1892).
Santiago Ramón y Cajal, descubridor de las neuronas 17/10/20
A partir de 1888 se dedicó al estudio de las conexiones de las células nerviosas, para lo cual desarrolló métodos de tinción propios, exclusivos para neuronas y nervios, que mejoraban los creados por Camillo Golgi. Gracias a ello logró demostrar que la neurona es el constituyente fundamental del tejido nervioso. En 1900 fue nombrado director del recién creado Instituto Nacional de Higiene Alfonso XII. Estudió también la estructura del cerebro y del cerebelo, la médula espinal, el bulbo raquídeo y diversos centros sensoriales del organismo, como la retina.
Ramón y Cajal: Historia de una voluntad: Capítulo 1- Infancia y adolescencia | RTVE Archivo . 1/5/20
Su fama mundial, acrecentada a partir de su asistencia a un congreso en Berlín y gracias a la admiración que profesaba por sus trabajos el profesor Albert Von Kölliker, se vio refrendada con la concesión, en 1906, del Premio Nobel de Fisiología y Medicina por sus descubrimientos acerca de la estructura del sistema nervioso y el papel de la neurona, galardón que compartió con Camillo Golgi.
Santiago Ramón y Cajal. Arte y ciencia 6/9/21
En 1907 se hizo cargo de la presidencia de la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas. Un año después de la presentación de la técnica del formol-urano por Golgi, desarrolló su técnica del oro-sublimado, con la que se obtenían mejores resultados.
En 1920 renunció a la dirección del Instituto Nacional de Higiene y el rey Alfonso XIII autorizó la fundación del Instituto Cajal de Investigaciones Biológicas, que quedaría instituido dos años más tarde y al que Cajal dedicaría sus esfuerzos hasta su muerte, tras abandonar la docencia universitaria. Prueba de la intensa actividad que todavía desplegó Ramón y Cajal en este período es la publicación, en 1933, del trabajo titulado «Neuronismo o reticulismo» en la revista científica Archivos de Neurobiología, aportación que se considera su testamento científico.
Ramón y Cajal fue el creador, además, de una importante escuela, a la que se deben contribuciones esenciales en diversos campos de la histología y de la patología del sistema nervioso. Entre sus discípulos españoles destacan J. F. Tello, D. Sánchez, F. De Castro y R. Lorente de No. Su labor gozó de un amplio reconocimiento internacional, que no sólo se circunscribe a su época.
Santiago Ramón y Cajal falleció en Madrid el 17 de octubre de 1934
Reyes de Francia. Maria Antonieta. Hija de los emperadores de Austria, Francisco I y María Teresa, contrajo
matrimonio en 1770 con el delfín de Francia, Luis, que subió al trono
el 10 de mayo de 1774 con el nombre de Luis XVI. Mujer frívola y voluble, de gustos
caros y rodeada de una camarilla intrigante, pronto se ganó fama de
reaccionaria y despilfarradora. Ejerció una fuerte influencia política
sobre su marido (al que nunca amó), ignoró la miseria del pueblo y, con
su conducta licenciosa, contribuyó al descrédito de la monarquía en los
años anteriores a la
Revolución Francesa.
Pero quizá lo que más se recuerda de María Antonieta es
su dramático final: detenida junto con el rey y otros nobles cuando
trataban de huir de París, fue juzgada por el Tribunal Revolucionario y
condenada a morir en la guillotina. A las diez y media de la mañana del
día 16 de octubre de 1793, el pintor David, cómodamente instalado en la
terraza del café La Régence, en la parisina calle de Saint-Honoré,
realizó un apunte del natural de la reina María Antonieta camino del
patíbulo. La llevaban sentada en una carreta e iba a ser ejecutada en la
guillotina tras más de un año de calvario.
El dibujo presenta a la reina como un fantoche patético
tocado con una ridícula cofia de fámula bajo la cual asoman unos
mechones de pelo lacio. En sus labios, crispados por la agonía, se
muestra aún un orgullo que parece desafiar a la plebe. Es un apunte
cruel, en el que el artista quiso desposeer a su víctima de todo residuo
de esplendor o hermosura, mostrando en ella la fiera cautiva que ya no
podría ejercer más sus perversidades. Para la multitud que la contempló
ese día, María Antonieta era la encarnación del Mal; para muchos otros
fue una reina mártir y un símbolo de la majestad y la entereza. Aquel
despojo que David vio pasar rumbo al cadalso había sido, sin duda, una
de las reinas más bellas que tuvo Europa y la más primorosa joya de
Francia.
MARÍA ANTONIETA, Reina de FRANCIA y la REVOLUCIÓN francesa (La Reina de los excesos) 10/5/21
Biografía
Desde su nacimiento en Viena el 2 de noviembre de 1755, María Antonieta
Josefa Ana de Austria, más conocida como María Antonieta de Austria,
había vivido sumergida en la suntuosidad de la corte vienesa, rodeada de
atenciones y ternura. Su padre, el emperador Francisco I de Austria, la adoraba. La emperatriz María Teresa de Austria,
como el país entero, estaba embelesada con su hija y no podía negarle
ningún capricho. Sus dos diversiones preferidas eran jugar con sus
numerosos hermanos por los jardines del palacio de Schoenbrunn y
esconderse de sus maestros. El compositor Christoph Willibald Gluck
apenas consiguió hacer de ella una ejecutante mediocre de clavecín, y
sus profesores de idiomas sólo lograron que hablara francés bastante mal
y que se expresara en alemán correctamente, pero nunca pudieron
enseñarle ortografía, porque la princesa se ponía triste y los desarmaba
con encantadores mohínes.
Maria Antonieta | Pelicula en Español Latino 2/11/20
A los 12 años supo que iba a ser reina de
Francia. Su madre se dispuso a hacer de ella una perfecta princesa
parisina y le asignó dos expertos que se ocuparan a fondo de la futura
cabeza real: un preceptor eclesiástico y un ilustre peluquero. El
primero debía reforzar su fe y su francés; al segundo se le encomendó la
no menos delicada misión de edificar en la cabellera de la infanta una
versallesca torre dorada llena de bucles. Una semana después, ambos se
confesaron derrotados. El preceptor aseguraba que María Antonieta poseía
un cerebro ingenioso y despierto, pero rebelde a toda instrucción; el
peluquero no podía culminar su obra debido a la frente demasiado alta y
abombada de la joven.
María Antonieta de Austria a los trece o catorce años, tocando el clavecín (óleo de Franz Xaver Wagenschön)
A los 14 años, cuando se casó con el duque de
Berry, entonces Delfín y futuro rey Luis XVI, María Antonieta era ya una
deliciosa muchacha espléndidamente formada, con un exquisito rostro
oval, un cutis de color entre el lirio y la rosa, unos ojos azules y
vivos capaces de condenar a un santo, un cuello largo y esbelto y un
caminar digno de una joven diosa. Para el gusto francés, sólo su boca,
pequeña y dotada del desdeñoso labio inferior de los Habsburgo,
resultaba desagradable. El escritor inglés Horace Walpole,
que apreció sus encantos durante la celebración de una boda, escribió:
"Sólo había ojos para María Antonieta. Cuando está de pie o sentada, es
la estatua de la belleza; cuando se mueve, es la gracia en persona. Se
dice que, cuando danza, no guarda la medida; sin duda, la medida se
equivoca..."
El matrimonio con el futuro rey de Francia fue
bendecido el 16 de mayo de 1770. Hubo fastos, desfiles, grandiosas
fiestas y solemnidades. Poco después, por la noche, no hubo nada. Al
menos eso consignaría el Delfín en su diario en la mañana del día 17:
"Rien." Una sola y enojosa palabra que seguirá escribiendo durante siete
años, hasta que ella tenga el primero de sus cuatro hijos. María
Antonieta, vital y poco inclinada a la santidad, se aburría
soberanamente con su esposo y pronto comenzó a salir de incógnito por la
noche, oculta tras la máscara de terciopelo o el antifaz de satén, y a
resarcirse con algo más que simples galanterías.
Reina de Francia
En cuanto al Delfín, era robusto y bondadoso, pero también débil y no demasiado inteligente. Convertido en Luis XVI
a los 20 años, María Antonieta escribirá a su madre: "¿Qué va a ser de
nosotros? Mi esposo y yo estamos espantados de ser reyes tan jóvenes.
Madre del alma, ¡aconseja a tus desgraciados niños en esta hora
fatídica!". María Antonieta pronto se convirtió en símbolo escandaloso
de la más licenciosa corte de Europa. Trataba de agradar y de obrar con
acierto, pero no lo conseguía.
MdNBio - María Antonieta: la última reina de Francia 2 /11/19
Sus faltas, exageradas por la opinión pública y
consideradas como ejemplo vivo del desenfreno de la corte, no fueron
otras que su desprecio a la etiqueta francesa, sus extravagancias y la
constante búsqueda de placeres en el fastuoso grupo del conde de Artois,
así como sus caprichosas interferencias en los asuntos de Estado para
encumbrar a sus favoritas. Derrochadora, imprudente y burlona, la prensa
clandestina comenzó a pintarla como un ser depravado y vendido a los
intereses de la casa de Austria. La calumnia salpicaba su trono, siendo
exagerada hasta el paroxismo por los libelos de la Revolución. Según los
panfletos, la lista de sus amantes era interminable y sus excesos
dignos de una Mesalina. Pronto fue conocida entre el pueblo con el despectivo mote de "la austríaca".
Detalle de un retrato de María Antonieta (Jean-Baptiste Gautier Dagoty, 1775)
En 1785, un nuevo escándalo atribuido a su
codicia vino a deteriorar su ya más que vapuleada fama. Todo el asunto
giró alrededor de la más rica joya de la época. El célebre collar,
realizado por los mejores orfebres de París para madame Du Barry,
favorita del rey Luis XV, era una pieza insuperable. Sus más de mil
diamantes, rubíes y esmeraldas parecían haber sido forjados
pacientemente por los dioses en las entrañas de la tierra con el único
fin de recibir la caricia del oro en un lugar preciso de la joya. Muerta
la Du Barry antes de que se diera fin a la obra, la condesa de La
Motte, aventurera que servía en la corte y pertenecía al círculo del
tenebroso Conde Alessandro di Cagliostro,
embaucó al cardenal Louis de Rohan, rico y disoluto cortesano caído en
desgracia, haciéndole creer que María Antonieta deseaba obtener el
magnífico collar y que, no disponiendo del dinero suficiente, estaba
dispuesta a firmar un contrato de compra si él lo garantizaba.
El cardenal, deseoso de congraciarse con María
Antonieta, se entrevistó con quien creía que era la reina, suplantada
por una bella joven apellidada d'Oliva, accedió a su petición y el 1 de
febrero de 1785 el collar fue trasladado a Versalles. Pero no llegó a
manos de la reina, sino que por una sucesión de intrigas fue a parar a
la condesa de La Motte, que desapareció de París con su marido y se
dedicó a vender afanosamente las gemas por separado. Una vez descubierta
la estafa, la condesa aseguró ser favorita íntima de María Antonieta y
esgrimió unas cartas comprometedoras de la reina falsificadas. María
Antonieta fue acusada de intrigante y ambiciosa, y aunque el juicio
demostró su inocencia, la campaña política orquestada para
desprestigiarla tuvo éxito. El cardenal de Rohan fue desterrado, la
condesa de La Motte azotada públicamente y su esposo condenado a
galeras, pero el castigo ejemplar no pudo borrar el nuevo baldón que
había caído sobre la honorabilidad de la reina.
La Revolución
La caída de la monarquía se fraguó en pocos
meses. Ni Luis XVI ni María Antonieta comprendieron el carácter de los
cambios que se avecinaban, provocando así su propia ruina. Ya no había
posibilidades de reconciliación entre el pueblo y el rey. El intento de
huida de los monarcas no hizo sino acentuar esta ruptura y patentizar
que el país había dado la espalda a la corona.
El conde sueco Axel de Fersen, amante fidelísimo
de María Antonieta, se encargó de preparar el plan de fuga con un grupo
de selectos y secretos monárquicos. La familia real debía huir de París
saliendo de las Tullerías durante la noche por una puerta falsa y
dejando una proclama de acentos tradicionales dirigida al pueblo de
París: "Volved a vuestro rey; él será siempre vuestro padre, vuestro
mejor amigo." Sólo consiguieron llegar hasta Varennes, donde fueron
reconocidos y detenidos. Cuando Luis XVI leyó el decreto que le obligaba
a regresar, dijo: "Ya no hay rey en Francia". La Asamblea Legislativa
no tuvo más remedio que someterse a cabecillas revolucionarios como Robespierre y Danton.
No pudo evitar el asalto por las masas de la residencia real, arrebató
los poderes al rey y permitió que fuese encarcelado en la torre del
Temple. Después, para la realeza, no quedaba sino un trágico epílogo.
María Antonieta es llevada al Tribunal Revolucionario
María Antonieta acompañó a su esposo a la
prisión haciendo gala de un valor que ennobleció su figura, rayana luego
en el heroísmo al aceptar con patética serenidad la separación de sus
hijos y la ejecución de su esposo en enero de 1793. Trasladada a la
Conciergerie siete meses después y encerrada en una celda sin luz ni
aire, sin abrigo, vigilada en todo momento por guardias muchas veces
borrachos, sus nervios estuvieron a punto de quebrarse en vísperas del
juicio. Pero resistió.
Durante el proceso intentó defenderse con sus
últimos restos de dignidad, contestó en términos que confundieron a sus
crueles enemigos y, ante la acusación suprema de haber corrompido a sus
hijos, guardó primero silencio y luego, dirigiéndose hacia el público,
exclamó: "¡Apelo a todas las madres que se encuentran aquí!" Las
deliberaciones del tribunal duraron tres días y tres noches, siendo por
fin declarada culpable de alta traición como "viuda del Capeto". El 16
de octubre de 1793, a media mañana, sería exhibida en carreta por París
ante los ojos de la multitud y de Jacques-Louis David, "el pintor de la Revolución".
María Antonieta, la reina guillotinada. 16/10/20
Ninguna imagen más expresiva ni más elocuente
del enorme cambio que se había operado en ella que su famoso dibujo: no
hay parecido alguno entre aquella ruina humana que marcha al encuentro
de su destino y la mujer que había sido, según apreciara Walpole, la
elegancia personificada. Luego subiría lentamente los peldaños del
cadalso, redoblarían los tambores, caería la cuchilla y la cabeza
ensangrentada, asida por los cabellos por uno de los verdugos, sería
mostrada a la multitud vociferante.
Rey de Francia y duque de Berry. Heredero de Luis, delfín de Francia, y nieto de Luis XV, Nació en Versalles el 23 de agosto de 1754, en 1770 contrajo matrimonio con la hija de la emperatriz de Austria, la archiduquesa María Antonieta, quien le dio cuatro hijos. Hombre de buenas intenciones pero débil de carácter, poco interesado en los asuntos políticos, se dejó influenciar por la reina y por una camarilla de cortesanos.
En los primeros años de su reinado, las reformas económicas liberales que intentaron sacar adelante sus ministros Anne-Robert Jacques Turgot, Guillaume de Malesherbes y Jacques Necker para reducir el déficit público tropezaron con el recelo de la nobleza. En política exterior, ámbito regido por el conde de Vergennes, Francia desempeñó un excelente papel en la guerra de Independencia norteamericana (1778-1783).
La revolución francesa ::DocuHistory:
La persistente resistencia de los privilegiados a la liberalización de la economía desencadenó una crisis política interna que obligó a convocar los Estados Generales, un cuerpo legislativo que no se reunía desde 1618 y que estaba formado por asambleas de representantes de los tres «estados» sociales: la nobleza, el clero y el «Tercer Estado» o pueblo, aunque en la práctica resultaron elegidos, para este último, numerosos miembros de la ascendente burguesía.
Luis XVI de Francia, el rey guillotinado 23/8/20
El rey fue mejor considerado tras decretar el voto doble del Tercer Estado, pero pronto fue atacado tanto por este estamento como por el de los privilegiados. Viendo desatendidas sus exigencias sobre el sistema de votaciones (el voto por estamentos implicaba que nobleza y clero podían bloquear cualquier propuesta), los miembros del Tercer Estado se constituyeron en Asamblea Nacional y se autoproclamaron únicos depositarios de la soberanía.
Presionado por la corte, Luis XVI emprendió los preparativos para disolver por la fuerza la Asamblea Nacional, y los acontecimientos se precipitaron. El 14 de julio de 1789, para proteger a la Asamblea de una inminente intervención del ejército real, las masas populares de París tomaron armas de los Inválidos y asaltaron la Bastilla. La Revolución Francesa había comenzado.
El arresto de Luis XVI y la familia real en Varennes (óleo de Thomas Falcon Marshall)
Tras el levantamiento de octubre de 1789, Luis XVI se instaló en París y fingió aceptar la Constitución de 1791, elaborada por la Asamblea Constituyente, por la que Francia pasaba del absolutismo a la monarquía constitucional; el establecimiento de la separación de poderes, con un poder judicial independiente y una Asamblea Legislativa elegida por sufragio censitario, limitaba el hasta entonces omnímodo poder de la corona. Sin embargo, tras su aparente conformidad, Luis XVI había pedido ayuda a los monarcas extranjeros e intentó huir de Francia, pero fue capturado en Varennes (21 de junio de 1791).
Revolución Francesa: Ejecución de Luis XVI . 21/1/20
Se produjo entonces la suspensión de la realeza y una aguda polémica entre las facciones revolucionarias sobre la conveniencia de mantener a Luis XVI en el trono. Restablecido poco después por la Asamblea, volvió a reinar, aunque con unos poderes tan escasos que él mismo urdió intrigas para llevar el país hacia la anarquía. En 1792, tras el asalto al Palacio Real de las Tullerías, del que logró escapar, Luis XVI fue suspendido definitivamente, juzgado por el delito de traición y condenado a morir en la guillotina en Paris el 21 enero de 1793; la misma suerte correría la reina María Antonieta, ejecutada el 16 de octubre del mismo año.