Teólogo, cientifico y médico español. Nacio en Villanueva de Sijena , Huesca, Aragón el 29 de septiembre 1511.Mientras cursaba estudios en Barcelona trabó amistad con el confesor de Carlos I fray Juan de Quintana, quien lo acogió a su servicio y viajó con él a Roma en 1530 con motivo de la coronación del emperador. Seguidamente abandonó a su mentor e inició una larga peregrinación por diferentes ciudades europeas (Lyon, Ginebra, Basilea), donde polemizó con algunos líderes reformistas como Johannes Ecolampadio o Martín Bucer.
En 1531 y 1532 aparecieron dos obras suyas en las que intentó dilucidar las cuestiones teológicas relativas a la Santísima Trinidad, y abogó por una visión muy personal que consideraba a Jesús como una divinidad deseada por el Padre y, en consecuencia, con un origen simultáneo al acto físico del nacimiento. Esta concepción, inmediato precedente del unitarismo, le enfrentó tanto a los católicos como a los protestantes, viéndose obligado a publicar una formulación revisada de la misma apenas un año después.
En 1537 se matriculó en la Universidad de París para estudiar medicina, pero un tratado de astrología en el que defendía la influencia de las estrellas en la salud humana lo enfrentó a la comunidad médica profesional. Su amistad personal con el arzobispo de Vienne le permitió entrar a su servicio como médico personal.
Miguel Servet
En 1546 envió a Calvino una copia de su trabajo más importante, Christianismi Restitutio, de carácter fundamentalmente teológico pero que pasó a la posteridad por contener en su Libro V la primera exposición de la circulación pulmonar o menor. Tras leer dicha obra, Calvino denunció a Servet ante la Inquisición de Lyon, lo que provocó la huida apresurada de éste.
Miguel Servet, la sangre y la ceniza Cap 1 . 27/10/20
En una fatal etapa en Ginebra, camino de Italia, Servet fue reconocido y, tras ser detenido y juzgado, fue condenado a morir en la hoguera. Su muerte en Champel, Suiza el 27 de octubre de 1553 suscitó una fuerte polémica en el frente protestante sobre la aplicación de la pena capital por razones de supuesta herejía.
Filósofo alemán cuyas posturas profundizan en el egoísmo o solipsismo moral. Sus reflexiones filosófico-políticas sobre el individuo soberano sirven de base para al menos una parte importante del anarquismo. Estudió filosofía y teología con Hegel y Schleiermacher en Berlín (1826-1828). Influido por Feuerbach, Bauer y, en general, por la llamada izquierda hegeliana, se le ha considerado a la vez como uno de los fundadores del anarquismo radical, y como un primer exponente del existencialismo. Stirner rechazaba toda integración política y social del individuo, pues consideraba que entidades como el Estado, la sociedad o las clases eran meras abstracciones sin contenido real. En cambio, defendía el egoísmo radical del yo empírico y finito, desligado de cualquier codificación moral, como verdadera realización del individuo. Entre sus obras hay que destacar El Único y su propiedad (1845) e Historia de la reacción (1852).
Max Stirner nacio en Bayreuthactual Alemania el 25 de octubre de 1806En 1826 inició los estudios universitarios en Berlín, y siguió los cursos de filosofía y teología; por aquel entonces pudo asistir a las lecciones de Hegel. En 1828 interrumpió su actividad de estudiante, que reanudó de 1832 a 1834 en Erlangen y Königsberg. En 1835 obtuvo la habilitación para la enseñanza. Establecido en Berlín, vivió modestamente, y fue profesor de una escuela femenina. En 1840 empezó a frecuentar el "círculo de los libres", que reunía a los intelectuales de ideas más avanzadas.
Max Stirner- egoísmo ético, nihilismo y anarquismo individualista
En su obra principal, El Único y su propiedad (1845), discute duramente con Hegely los representantes de la izquierda hegeliana, a cuyas concepciones universalistas opone la exaltada afirmación del individuo, el "derecho del más fuerte". Para Max Stirner la humanidad supone una abstracción, un concepto vacío; según él, lo único concreto es el individuo, que permanece tal en tanto no se propone fines universales, antes bien, se considera él mismo como "única" finalidad posible ("yo no tiendo a nada").
El punto de partida de la obra es la negación de Dios. Dios es un ente ficticio creado por el hombre, especialmente por el hombre que inventó la religión. En el momento que surge la religión y su secuela -Dios-, el hombre reniega ya de su libertad para someterse al paradójico dominio de aquel ente de su propia creación. No importa que Dios sea sustituido por el Estado o la familia, pues el problema es el mismo: la divinización. El hombre sólo puede ser libre cuando rompe con la religión y con la política, es decir, con el fetichismo.
El centro de toda la reflexión de Max Stirner es el hombre, pero no entendido como entidad abstracta. Tampoco le interesa el hombre colectivo, es decir, la humanidad. Tan sólo le importa el hombre concreto, él mismo, el yo, o sea, el único. Para ello se practicará un egoísmo sin límites, repudiando la moral engañosa del espíritu de sacrificio, trampa colocada por los sistemas religiosos y humanitaristas. Stirner rechaza los movimientos sociales (también a los que cabría calificar de humanitarios y altruistas, incluido el socialismo), siempre en nombre del principio inviolable de la libertad personal. Las teorías sociales, desde el más absoluto conservadurismo hasta el socialismo mejor organizado, pasando por el liberalismo, no son más que nuevos fantasmas que alienan al hombre particular. Tienen un factor común: la asfixia de la única propiedad que tiene el hombre, que es él mismo.
Esta posición presenta varios vínculos históricos, por cuanto parte de una crítica al criterio de humanidad de Feuerbach, refunde algunos motivos individualistas de Proudhon y se halla influida en ciertos aspectos por la filosofía de Nietzsche; sin embargo, permanece esencialmente aislada en su originalidad, que es también su limitación interna.
El libro en cuestión obtuvo cierta popularidad, y facilitó principios teóricos al anarquismo de la segunda mitad del siglo pasado; no obstante, en el momento de su aparición provocó una oleada de menosprecio y reprobación en los ambientes de la cultura oficial que aisló todavía más al autor. Éste se ganó entonces el sustento mediante las traducciones; entre otras obras, tradujo La riqueza de las naciones, de Adam Smith. No participó en la agitación de 1848, pero tras las represiones de 1852 escribió una Historia de la reacción (1852). Otros textos suyos de carácter circunstancial y polémico (Obras menores) fueron publicados luego de su muerte por J. H. Mackay.
Pensador, pedagogo, filosofo y ensayista español. nació en Ronda, Málaga, el 10 de octubre de 1839 Estudió derecho y filosofía en las universidades de Barcelona, Granada y Madrid.
En esta última conoció a Sanz del Río, introductor en España del pensamiento del filósofo alemán Karl Krause; desde entonces se situaría en el centro del núcleo krausista (junto a Nicolás Salmerón, Segismundo Moret, Gumersindo de Azcárate, Rafael María de Labra...), que tanta influencia habría de tener sobre el pensamiento y la acción de los liberales españoles. Dicha escuela defendía un ideal racionalista de armonía social basado en la reforma ética del individuo a través de la educación, para sustentar un Estado verdaderamente liberal.
Francisco Giner de los Ríos: andaluz de fuego 10/10/20
En 1867 obtuvo por oposición la cátedra de Derecho Natural de la Universidad de Madrid, que sin embargo abandonó a los pocos meses en protesta por las sanciones del gobierno a Sanz del Río. Volvió a su cátedra tras el triunfo de la Revolución de 1868, fue separado de ella tras la Restauración borbónica por el gobierno de Cánovas del Castillo (1875) y nuevamente repuesto al llegar al poder los liberales de Sagasta (1881).
En 1876 fundó la Institución Libre de Enseñanza, empresa a la que dedicaría el resto de su vida; se trataba de un centro educativo basado en modelos pedagógicos modernos, laicos y progresistas, que se proponían como alternativa a la enseñanza oficial dominada por la Iglesia. Giner dejó una amplísima obra escrita sobre temas jurídicos, filosóficos, políticos, artísticos y literarios. falleció en Madrid el 18 de febrero de 1915
Poeta español considerado una de las figuras más representativas de la Generación del 27, a la que agrupó por primera vez en una célebre antología y que encabezó el redescubrimiento de Góngora.
Nacio en Santander el 3 de octubre de 1896. Profesor de literatura y de música, inició su andadura poética con El romancero de la novia (1920), que denotaba cierta influencia de Juan Ramón Jiménez y su aprecio por las formas tradicionales. Después de una breve estancia en París, donde hizo amistad con Vicente Huidobro y conoció la pintura cubista, reveló su permeabilidad a las corrientes vanguardistas, como el creacionismo, en versos de gran musicalidad.
Tristesse & Chopin - (POEMA DE GERARDO DIEGO. LA DESPEDIDA ) 3/10/21
Frutos inmediatos de esta experiencia fueron Imagen (1922) y Manual de espuma(1924), libro este último en el que fusiona al modo cubista dos o tres temas en el mismo poema, el cual a su vez actúa como agente creador de las imágenes. Desde entonces alternó ambas vertientes hasta el punto de hacer de esta alternancia una de las características de su creación lírica.
De aquí que no pueda analizarse su obra por etapas cronológicas sino a través del reconocimiento de esas dos vías paralelas representadas, según su propia enunciación, por la "poesía relativa", sostenida por la realidad perceptible, y la "poesía absoluta", sustentada en la misma palabra poética y muy secundariamente en la realidad evidente.
Romance del Duero. Gerardo Diego 3/10/20
En este sentido, la primera se apoyó en las formas tradicionales, y la segunda, en las vanguardistas. Críticos como Manuel Cossío, Eugenio de Nora o Dámaso Alonsoconsideraron a su vez que la conjugación de ambas tendencias lo movió a revitalizar formas estróficas tradicionales con contenidos vanguardistas y a mostrar una gran diversidad de emociones como fundamento de un riguroso sistema poético. A ello contribuyó asimismo el dominio del lenguaje, una intuitiva aplicación de los recursos técnicos y expresivos, y un consciente desapego por el tono trascendentalista.
El ciprés de Silos, de Gerardo Diego 8/7/19
Los libros que marcan el inicio de este proceso creador son Fábula de Equis y Zeday Poemas adrede (1932), en los que la décima, la sextina real y otras formas métricas comunes a la poesía barroca confieren una cierta estabilidad a los contenidos vanguardistas, al mismo tiempo que un léxico claro y preciso surgido de la realidad evidente y una sintaxis musical le sirvieron para soportar la pluralidad significativa de las imágenes. El precio de esta preceptiva fue la pérdida de intensidad emotiva, cosa que compensó con la fuerza esencial de su palabra poética.
AL SANTÍSIMO SACRAMENTO (Poesía de Gerardo Diego) 6/12/20
De su vasta obra cabe destacar Versos humanos (1925), Ángeles de Compostela(1940), Alondra de verdad (1941), La luna en el desierto (1949), Biografía incompleta (1953), Poesía amorosa (1965), Vuelta del peregrino (1967), La fundación del querer (1970) y Versos divinos (1971). En 1947 ingresó en la Real Academia Española. Entre otros galardones, recibió el Premio Nacional de Literatura (1925), compartido con Rafael Alberti, y en 1980 el Cervantes, que compartió con Jorge Luis Borges.
Gerardo Diego fallecio en Madrid, el 8 de julio de 1987.
Novelista francés, teórico y máximo representante del naturalismo. Émile Zola fue el impulsor de la «novela experimental», es decir, de una narrativa planteada como un experimento sociológico destinado no a reflejar la realidad contemporánea (como la novela realista), sino a explicar las causas de los males sociales desde postulados positivistas (la herencia, el medio) con el fin de contribuir a su reforma y progreso. De ahí que la novela naturalista se centrase a menudo en el examen de las lacras sociales (alcoholismo, prostitución, delincuencia) sin rehuir la sordidez, con el consiguiente escándalo para la sociedad biempensante. La influencia de sus ideas y de su praxis narrativa marcó la literatura europea durante al menos las dos décadas de auge del naturalismo (1880-1900).
Nacio en París el 2 de abril de 1840. Hijo de Francesco Zola, ingeniero emigrante italiano, y de Émilie Aubert, proveniente de la pequeña burguesía francesa, pasó su infancia en Aix-en-Provence y estudió en el colegio Bourbon. Fue compañero de Paul Cézanne, con quien mantuvo una sólida amistad, y tomó contacto con la literatura romántica, especialmente con la narrativa de Victor Hugo y la poesía de Alfred de Musset, su favorito.
Al morir su padre en 1847, se trasladó a París junto a su madre y continuó sus estudios en el instituto Saint-Louis. Tras fracasar en su examen de graduación, en 1859 consiguió un empleo administrativo en una oficina de Aduanas y en 1862 empezó a trabajar para el departamento de publicidad de la editorial Hachette. Se interesó por la poesía y el teatro, y colaboró para periódicos como Le Figaro, Le Petit Journal y Le Salut Public.
Biografía de Emile Zola. Vida, reseñas de sus obras y algunas frases 2/4/21
Sus primeros libros publicados fueron un conjunto de relatos titulados Cuentos a Ninon (1864), y una novela autobiográfica con influencia del romanticismo, La confesión de Claude (1865). Escribió dos obras de teatro que no fueron representadas, La fea (1865) y Magdalena (1865), y en 1866 fue despedido de Hachette. Comenzó a trabajar como cronista literario y artístico en el periódico L'Événement, y publicó los trabajos de crítica pictórica Mis odios (1866) y Mi salón(1866), donde hizo una enérgica defensa de Manet, cuestionado en esa época por los sectores académicos.
A partir de ese momento se dedicó por completo a escribir, se alejó paulatinamente del romanticismo y sintió afinidad con el movimiento realista y el positivismo. Aplicó su experiencia periodística en Los misterios de Marsella (1867), una novela folletinesca, y publicó su primera obra importante, Teresa Raquin(1867), con la que ganó cierto prestigio en el ambiente literario.
Con la novela Madeleine Férat (1868) fue consolidando su estilo, y la lectura de Introducción a la medicina experimental, de Claude Bernard, lo inspiró para concebir un conjunto de novelas escritas "con rigor científico", donde quería relatar la historia natural de varias generaciones de una familia bajo el Segundo Imperio.
Así nació la monumental serie Los Rougon-Macquart, integrada por La fortuna de los Rougon (1871), La ralea (1871), El vientre de París (1873), La conquista de Plassans (1874), La caída del Abate Mouret (1875), Su excelencia Eugène Rougon(1876), La taberna (1877), Una página de amor (1878), Naná (1879), Lo que se gasta (1882), El paraíso de las damas (1883), La alegría de vivir (1884), Germinal(1885), La obra (1886), La tierra (1887), El sueño (1888), La bestia humana(1890), El dinero (1891), La derrota (1892), y El Doctor Pascal (1893).
En los treinta y un volúmenes que comprenden las veinte novelas trazó la genealogía de más de doscientos personajes; el carácter de los distintos miembros de la familia deriva de las tendencias hereditarias y de los condicionantes del medio social en que viven. Sus textos fueron tan elogiados como criticados; recibió duros cuestionamientos por parte de escritores católicos como Maurice Barrès, Léon Bloy y Jules Barbey d'Aurevilly, que veían en el carácter positivista de su obra signos de decadencia, dogmatismo y una "absoluta carencia de espiritualidad".
Su obra ensayística comprende volúmenes teóricos sobre el naturalismo, como La novela experimental (1880), El naturalismo en el teatro (1881), Nuestros autores dramáticos (1881), Los novelistas naturalistas (1881), Documentos literarios(1881), y Una campaña (1882); así como textos de crítica y polémica, entre los que destacan Viaje de vuelta (1892), Nueva campaña (1897), y fundamentalmente ¡Yo acuso! (1898), un extenso artículo dirigido al Jefe de Estado francés y publicado originalmente en el periódico L'Aurore, el 13 de enero de 1898 donde defendió la inocencia del capitán de origen judío Alfred Dreyfus, acusado de alta traición a la patria por los militares antisemitas.
Émile Zola - Yo acuso 13/1/20
El efecto causado por su participación en el Caso Dreyfus lo posicionó como líder de las fuerzas progresistas (republicanos y socialistas) que reclamaron al gobierno derechista la defensa de los derechos humanos en la República. El gobierno, apoyado por los partidos conservadores, el ejército nacionalista y la Iglesia Católica, lo acusó por injurias y lo persiguió, por lo que se exilió en Inglaterra hasta que se demostró la inocencia definitiva de Dreyfus y el complot militar.
En 1899 volvió a París y pudo ver indultado a Dreyfus, y el 29 de septiembre de 1902 murió asfixiado por la defectuosa combustión de una chimenea, hecho que suscitó muchas sospechas dadas las reiteradas amenazas de muerte que había recibido.
Su influencia sobre las generaciones posteriores de escritores no fue sólo literaria, ya que su actitud de involucrarse tanto en la literatura como en la realidad social se transformó en un paradigma del escritor comprometido y dominó la escena cultural de occidente hasta la década de los 70. También es autor de las series Las tres ciudades, compuesta por Lourdes (1894), Roma (1896) y París (1898), y Los cuatro evangelios, integrada por Fecundidad (1899), Trabajo (1901), Verdad(póstuma, 1903) y Justicia (inacabada).
Filósofo alemán. considerado, uno de los pensadores más influyentes del siglo XX y de la filosofía contemporánea. Nació en Messkirch, el 26 de septiembre de 1889. Discípulo de Edmund Husserl, su indiscutible preminencia dentro de la filosofía continental se ha visto marcada siempre por la polémica, sobre todo la de su adhesión al régimen nacionalsocialista, manifestada en el discurso que pronunció en la toma de posesión de la cátedra en la Universidad de Friburgo (1933).
La renuncia a la cátedra muy poco después de ocuparla no evitó que en 1945, finalizada la Segunda Guerra Mundial con la ocupación de Alemania por los aliados, fuera destituido como docente en Friburgo. Sólo en el año 1952 se reincorporó, si bien su actividad académica fue ya mucho menos constante. Aunque recibió de algunos de sus discípulos, como Herbert Marcuse, la sugerencia insistente de que se retractara públicamente de su discurso de 1933, el filósofo desestimó el consejo y nunca quiso dar explicaciones.
Heidegger, Martin - Humano, demasiado humano (1999) 8/7/19
Si bien para algunos es imposible abordar su obra sin reservas, la mayoría de filósofos y estudiosos actuales prefieren tomar el trabajo de Heidegger en su sentido estrictamente filosófico, que no resulta menos controvertido. Desde la filosofía analítica, su obra ha sido criticada con dureza, sobre todo por Rudolf Carnap. Pero el pensamiento heideggeriano también ha suscitado adhesiones entusiastas: así, la filosofía francesa de las décadas de 1960 y 1970 (Jacques Derrida, Emmanuel Levinas, Paul Ricoeur) admiró la capacidad de precisión de su lenguaje, así como su aportación al discurso humanístico.
Heidegger: De camino al pensamiento
La obra de Heidegger suele entenderse como separada en dos períodos distintos. El primero viene marcado por Ser y tiempo, obra que, pese a quedar incompleta, plantea buena parte de las ideas centrales de todo su pensamiento. En ella, el autor parte del presupuesto de que la tarea de la filosofía consiste en determinar plena y completamente el sentido del ser, no de los entes, entendiendo por «ser», en general, aquello que instala y mantiene a los entes concretos en la existencia, aunque la definición de este concepto ocupa toda la obra del autor, y es en cierto sentido imposible.
En la comprensión heideggeriana, el hombre es el ente privilegiado al que interrogar por el ser, pues sólo a él «le va» su propio ser, es decir, mantiene una específica relación de reconocimiento con él. La forma específica de ser que corresponde al hombre es el «Ser-ahí» (Dasein), en cuanto se halla en cada caso abocado al mundo, lo cual define al «ser-ahí» como «Ser-en-el-mundo». La distinción de la filosofía moderna, desde Descartes, entre un sujeto encerrado en sí mismo que se enfrenta a un mundo totalmente ajeno es inconsistente para Heidegger: el ser del hombre se define por su relación con el mundo, que es además práctica («ser a-la-mano») antes que teórica («ser ante-los-ojos»).
Estas categorías le sirven para comprender por dónde pasa la diferencia entre una vida auténtica, que reconozca el carácter de «caída» que tiene la existencia, es decir, la imposibilidad de dominar su fundamento (el ser), y una vida inauténtica o enajenada, que olvide el ser en nombre de los entes concretos. La dimensión temporal del ser, en cuanto proyecto del «ser-ahí» y enfrentamiento a la muerte (el ser-ahí es también «ser-para-la-muerte»), sería el otro gran olvido de la filosofía clásica. El esfuerzo de Heidegger por pensar el ser como relación de los entes en el tiempo está en la base del posterior movimiento hermenéutico.
En la segunda etapa de su pensamiento, el filósofo estudia la historia de la metafísica desde Platón como proceso de olvido del ser, y como caída inevitable en el nihilismo (cuando se piensa el ente tan sólo, éste termina por aparecer vacío). En sus últimas obras, realiza un acercamiento al arte como lugar privilegiado donde se hace presente el ser. Para Heidegger, se hace también necesario rehabilitar los saberes teórico-humanísticos, a fin de mostrar que lo que constituye a todo hombre en cuanto tal no es su capacidad material de alterar el entorno, sino la posibilidad que tiene de hacer el mundo habitable: el hombre debe comprender que no es «el señor del ente sino el pastor del ser» y que «el lenguaje es la casa del ser». Antes que la técnica, el lenguaje, y en general la conciencia (la capacidad de interrogarse del Dasein), son los dos elementos que constituyen al hombre en cuanto existente o, lo que es lo mismo, en cuanto hombre.
Escritor español, autor de La sombra del viento, uno de los best sellers más destacados de la literatura reciente. En junio de 2008 se habían vendido de esta novela más de diez millones de ejemplares en todo el mundo.
Carlos Ruiz Zafón nació en Barcelona el 25 de septiembre de 1964, se educó en el colegio de los Jesuitas de Sarrià y, pese a que posteriormente cursó estudios de periodismo, encaminó su trayectoria profesional hacia la publicidad. En 1992 decidió abandonar su trabajo como director creativo de una importante agencia de la Ciudad Condal (“Antes de quedar atrapado en un nivel económico del que no me podría desacostumbrar”, dijo) y dedicarse a escribir.
Entrevista con Carlos Ruiz Zafón, escritor español 25/9/19
Su primera incursión en la narrativa de fantasía, terror y aventuras, El príncipe de la niebla (1993), ambientada en un pueblo marítimo del sur de Inglaterra durante la II Guerra Mundial, obtuvo el premio Edebé de literatura juvenil. El flamante novelista decidió entonces invertir los tres millones de pesetas del galardón en hacer realidad un viejo sueño de infancia (“De pequeño tenía fijación por el cine americano clásico y por el mundo del jazz. Decía a mis amigos: Cuando sea mayor viviré en Los Ángeles”) y se estableció en Los Ángeles, California, ciudad donde reside desde 1994 y donde compagina su carrera literaria con la de guionista cinematográfico.
LATE MOTIV - Carlos Ruiz Zafón concluye 'El cementerio de los libros olvidados' 25/9/21
A El príncipe de la niebla le seguirían El palacio de la medianoche (1994), cuya trama se desarrolla en la Calcuta de los años treinta, y Las luces de septiembre (1995), en torno a un misterioso fabricante de juguetes, sendos títulos también dirigidos al público juvenil que, con el anterior, se reunirían posteriormente en el volumen La trilogía de la niebla (2007). En 1999 aparecería Marina, ambientada en una Barcelona brumosa y estilizada que preludiaba la de La sombra de viento.
En 2001 Ruiz Zafón publicó su primera novela para adultos, La sombra del viento, una historia ambientada en la Barcelona de la posguerra al más puro estilo del folletín decimonónico de Charles Dickens o Victor Hugo, con una trágica historia de amor como trasfondo, en la que se amalgamaban, con gran fuerza narrativa, los elementos clásicos del género: novela histórica, costumbrismo, intriga y suspense. La novela había quedado finalista del premio Fernando Lara 2000, que ganaría Ángeles Caso con Un largo silencio, y, aunque las bases del galardón limitaban la publicación a la obra ganadora, Editorial Planeta decidió hacer una excepción ante la calidad de la novela y “el acierto con el que se ha aproximado a temas universales como el amor, el misterio o la pérdida de la inocencia”.
El éxito del libro no fue inmediato. Aquel año la novela pasó totalmente desapercibida por parte de la crítica nacional, aunque pronto se vería que no fue así entre los lectores, que conseguirían, a través del boca-oreja, convertirla en un fenómeno literario, algo parecido a lo que ocurriera con Javier Cercas y su novela Soldados de Salamina (2001). Pronto, la estela de Ruiz Zafón se extendería a otros países. En Alemania, por ejemplo, el canciller Gerhard Schröder recomendó públicamente su lectura y pronto se comparó la repercusión del escritor en ese país con la de Javier Marías.
En 2004 La sombra del viento había sido traducida a cuarenta idiomas. Ese mismo año obtuvo el premio José Manuel Lara Hernández a la obra más vendida en España; la biblioteca central de la ciudad de Nueva York la seleccionó como “libro para recordar”, y fue reconocida en Francia como la mejor novela extranjera del año. El jurado, compuesto por escritores, críticos y editores, destacó que la novela de Zafón era "a la vez accesible al gran público y una obra de erudito". La obra consiguió también un notable éxito de crítica (el diario The New York Times comparó al autor con Borges). Convertido inesperadamente en uno de los fenómenos editoriales más importantes de la literatura reciente, el libro permitió a su autor acabar con lo que él mismo definió como "mi etapa con las novelas juveniles".
Cuatro años después, en junio de 2008, La sombra del viento llevaba 247 semanas en la lista de los diez libros más vendidos en España, y en todo el mundo se habían vendido 10 millones de ejemplares. Aunque Ruiz Zafón había recibido suculentas ofertas para llevar la novela a las pantallas cinematográficas, se resistió a ceder los derechos si no le ofrecían “garantías de que se va a hacer con un cierto decoro; si no, prefiero que no haya película, lo importante es el libro”.
El 17 de abril de 2008, con una campaña mediática sin precedentes y una tirada de un millón de ejemplares, llegaba a las librerías españolas la nueva novela del escritor, El juego del ángel, en la que el autor retomaba el universo del Cementerio de los Libros Olvidados. La presentación del libro tuvo lugar en el Gran Teatro del Liceo barcelonés, engalanado para la ocasión con una puesta en escena espectacular que recreaba una antigua biblioteca. Pocas veces un acto de estas características había generado tanta expectación y tal impacto en los medios de comunicación (150 periodistas y 15 cámaras de televisión cubrieron el evento). Si La sombra del viento había conseguido conquistar a millones de lectores sin apenas promoción, en esta ocasión la nueva entrega venía avalada por una campaña promocional más propia de otro tipo de eventos, como la presentación de una película o de un grupo de rock.
El juego del ángel nacía, desde un principio, para convertirse en best seller, y así fue. Diez días después de la aparición del libro, coincidiendo con la festividad de San Jordi en Cataluña (el 23 de abril), Ruiz Zafón fue la estrella más solicitada del firmamento literario. Ante la carpa habilitada para la firma de libros, ambientada como si se tratara del Cementerio de los Libros Olvidados, las colas superaron todas las expectativas. Cientos de personas esperaron durante horas para hacerse con una dedicatoria del autor. Según las cifras facilitadas a última hora de ese día, sólo en Cataluña se habían vendido 250.000 ejemplares (unos 20.000 cada hora, o lo que es lo mismo, más de 300 cada segundo). En una semana se habían vendido 580.000 ejemplares. Lo mismo ocurrió en junio en la Feria del Libro de Madrid. Un éxito esperado, pero apabullante, al que habría que añadir el que se esperaba en otros países, como Francia, Alemania, Portugal o Inglaterra, con los que la editorial ya había firmado los contratos de distribución.
El novelista tiene previsto completar La sombra del viento y El juego del ángel con otras dos novelas; construir, en definitiva, una tetralogía ambientada en el mismo universo literario: la Barcelona misteriosa y gótica que va desde la era de la revolución industrial hasta los años posteriores a la guerra civil española. Casado y residente en Los Ángeles, California, Carlos Ruiz Zafón no descarta volver a instalarse en España y mantiene su estudio de Barcelona junto a la Sagrada Familia. Aficionado a coleccionar figurillas de dragón, escribe siempre de noche.
Carlos Ruiz Zafón fallecióen Los Angeles EE.UU. el 19 de junio de 2020.